Miénteme

– Aún me queda algo por decirte.

+ Pues dilo. Hazlo. Miénteme. Y hazlo ya. De la manera más rápida posible. Las mentiras deben jactarse de la realidad y deben hacerlo cayendo sobre su propio peso, destrozando todo a su paso. Rompe una vida. Mi vida. Hazlo como si de una lanza clavada en mi pecho se tratase. Mátame con tu palabra y deja que muera lentamente sobre el mar de sangre que éstas dejen.

– Aún me duele la derrota. La derrota de ser yo quien ha muerto. Y hablo de morir. Del morir más dulce y duro que toda persona desea. He muerto en el abismo que dejan tus ojos, tus pupilas dilatadas. Un agujero donde caer para llegar a donde nadie ha llegado nunca. Morir viendo como tus senos me clavan y atraviesan mis entrañas. He muerto tras la mejor de las mentiras, la de que creer que no era cierto.

+ Aún mientes.

– Claro. Obvio que miento. Miento y lo hago con placer. Con el placer que me concede la mentira. Esa en la que crees, en la que te pierdes cuando dejas de mentirme tú. Todo. Todo es mentira. Hasta que ha dejado de serla.

+ Pero…

– Mentía. Sí. Claro que mentía. Y lo hacía en cada segundo que soñaba con que fueses mía.  Y, ¿sabes por qué? Porque cada vez que lo hacía, realmente soñaba con ser tuyo. Esa. Esa era mi gran mentira.

Gonkasevilla Blog
By | 2016-10-19T18:09:29+00:00 agosto 4th, 2014|EGO|0 Comments

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