Kevin Spacey y el “Product Placement múltiple”

A estas alturas de la película creo que (casi) todos hemos oído hablar del product placement. Puede que a aquellos que no estén familiarizados con el entorno publicitario no les termine de sonar pero su efectividad hace que se trate de una de las técnicas publicitarias más antiguas dentro de la narrativa de un producto audiovisual. La mejor manera de entender de qué se trata de una manera breve y entendible por todos es a través de este vídeo de Mar Grandío, doctora especializada en series y autora del libro Audiencia, fenómeno fan y ficción televisiva (Libros en red, 2009).

Como bien puntualiza Grandío, esta técnica ha evolucionado hasta el punto que los productos han pasado de estar “insertados en estos soportes mediáticos a integrarse dentro de las tramas” provocando así lo que se denomina product placement argumental. Esta técnica ha revolucionado la publicidad no sólo dentro en la trama de las series de ficción televisiva sino también en el eje dramático de otros sectores, como por ejemplo, el de los videojuegos.

Y es que de lo que os quiero hablar se mueve entre esos dos soportes de consumo de ficción. La cultura gamer ha alcanzado unas cuotas de calidad en los guiones y en el apartado visual que casos como Heavy RainThe Last of Us se consideran piezas de culto y estudio a la altura de grandes films. Esto, entre otras cosas, ha provocado que exista una atracción enorme por parte de grandes marcas y por supuesto, de grandes personajes mediáticos. Es por ello que nos encontramos ante un curioso caso en el que teniendo a Kevin Spacey como protagonista, éste realiza un doble juego publicitario entre la serie de House of Cards y el First Person Shooter multiplataforma Call of Duty: Advanced Warfare en el que comparten algo más que la promoción de los productos.

Spacey y Underwood reconocen ser gamer dentro y fuera de la pantalla

kevinspaceykillzone3

Pongámonos en situación: El 1 de febrero de 2013 se estrena oficialmente House of Cards en la plataforma Netflix. A grandes rasgos, la historia gira en torno a cómo el congresista estadounidense Francis Underwood (Kevin Spacey) y su esposa Claire (Robin Wright) carecen de escrúpulos para conseguir su máximo propósito: llegar a la presidencia del gobierno entre los intereses, la avaricia y la corrupción. En ella, Spacey se convierte en un Underwood con una ambición y un cinismo sin precedentes, capaz de contarnos muy de cerca y con una “elegante” maldad cómo se las ingenia para llegar al climax político. Pero eso sólo ocurre de puertas hacia fuera. Cuando Underwood llega a casa y con la necesidad de la desconexión por la presión del día se sienta en el sofá y se echa una partida a un videojuego bélico para quitar el estrés (a pesar de que hay estudios que demuestran su ineficacia). Esto podría tratarse de un plot point si no fuera porque la televisión es Sony y la consola es Play Station 3. E incluso hay una pequeña escena en la que hacen referencia a PS Vita, la consola portátil de Sony. No obstante, además de que hay otras apariciones de marcas quiero detenerme en el curioso caso de los videojuegos a los que -valga la redundancia- juega y cómo cierran un circulo de relación junto al propio Kevin Spacey y la trama.

Underwood reconoce ser un ferviente gamer a pesar de ser un personaje muy ocupado. Existen varios episodios en las temporadas ya emitidas en las que se le ve disfrutando de ello. Estas partidas reflejan de una u otra manera la situación en la que se encuentra el entramado político, tanto de manera premonitoria como actual o pasada. Se trata de un símbolo recurrente y fácil de reconocer y muy comparable al mundo musical o del cine: Escuchamos una canción u otra o vemos una película de género distinto en función de nuestro estado emocional o de ánimo. Frank sentado en el sofá, con mirada vidriosa frente a la televisión y la luz que ilumina su rostro. La escena muestra un juego multijugador en línea llamado “Killzone 3”. Claire llega, le quita sus auriculares con suavidad y le dice: “¿No vienes a la cama?” “Lo haré en breve”, responde. Esa es la respuesta que muchos de nosotros hemos usado con nuestros padres o parejas y una de las mayores representaciones de la vida cotidiana de un jugador. Los FPS o juegos de disparos en primera persona son los favoritos de Frank, algo que puntualiza en la tercera temporada de la serie. Pero como se verá conforme vayamos avanzando capítulos, esta afición será lentamente empujada a la cuneta debido a sus nuevas metas en la escalada política.

house-of-cards-playstation

En la segunda temporada Frank (por razones que debéis descubrir vosotros viendo la serie) tiene que cambiar sus hábitos de juego. En el episodio 2 hay una escena en la que se ve cómo al intentar entrar en el multijugador de “God of War: Ascension”, el protagonista descubre que no tiene acceso a porque “no es una conexión segura”. La saga God of War se basa en las aventuras de Kratos, un semidiós griego que se enfrenta a tanto a héroes (Hércules o Teseo) como dioses (Poseidón o Zeus) de la mitología griega para llegar, con poca escrupulosidad y violencia hasta la Caja de Pandora. Al abrir ésta, su contenido le otorga un poder similar a un Dios. ¿Os resulta familiar esta historia? Obvio que sí: Existe una estrecha relación entre los métodos y el objetivo de Kratos y Frank que al final es el mismo: La supremacía con altas dosis de venganza. Este aviso por parte de la seguridad nacional de que debe dejar de jugar es un guiño a las adversidades con las que se encuentra y un claro aviso de que hay algunos que saben lo que Frank, en la sombra, está haciendo para obtener su particular Caja de Pandora.

Hagamos un rápido flash forward y situémonos en el 2 de noviembre de 2014. De repente y en medio de la emisión de la segunda temporada de House of Cards, Kevin Spacey tuitea:

Spacey revelaba ser indiscutiblemente el protagonista (más concretamente antagonista) del próximo juego Call of Duty: Advance Warfare. Por aquellas fechas apenas había información sobre la nueva entrega de la saga bélica por excelencia. Lo que sí se había filtrado era un concepto de guerra futurista en un escenario dominado por las corporaciones militares privadas. Un atrevido y aparente conocedor de la serie de Netflix le responde…

Se trate de casualidad o no, los usuarios buscan (y encuentran) en el videojuego al Frank de House of Card. Y vaya si lo hacen. A lo largo de la serie de Netflix, Underwood solo habla de poder y más poder. Está obsesionado con ello. El personaje de Spacey en Advance Warfare , Jonathan Irons, también lo está. Encabeza ATLAS, la compañía militar privada más poderosa del mundo y ya desde los primeros minutos de juego describe su compañía de esta manera: “ATLAS tiene el poder militar más grande en el mundo, pero no responde a ningún país. No vendemos la política; vendemos poder. Somos una superpotencia de alquiler “. A lo largo del desarrollo del juego, Jonathon Irons, también con elegante maldad, va dando pistas al jugador de cuáles son sus intenciones utilizando el mismo estilo con el que se dirige e interacciona con el espectador en la serie.

El monólogo definitivo

Tengamos en cuenta que, como hemos comentado anteriormente, una de las características tanto de la serie House of Cards como de su protagonista es la manera que tiene de interactuar con el espectador. Lo hace de una manera reconocible a la que vemos dentro de un videojuego. Curiosamente, en el trailer de Advance Warfare encontramos un monólogo que si lo leemos, por contenido y forma, podría tratarse de unas palabras de Underwood dirigiéndose a nosotros. Hagan el experimento: lean primero y luego escuchen el vídeo.

¿Democracia? ¡Democracia…! Democracia no es lo que necesita la gente, de hecho, ni siquiera la quiere. Estados Unidos ha intentado instaurar la democracia en países desde hace un siglo… ¡y nunca lo ha conseguido! Esos países ni siquiera tienen los pilares fundamentales para apoyar la democracia, cosas básicas como ser tolerante con los que difieren de nuestras ideas, hay que aceptar a aquellos que creen en un dios diferente al nuestro, que un periodista pueda estar en desacuerdo con el presidente… ¿y piensas que puedes invadir países que están cimentados en principios fundamentalistas religiosos, lanzar unas cuantas bombas, cargarse al dictador de turno y empezar una democracia? ¡Ni de coña! La gente no busca libertad, busca límites, reglas, protección, de invasores y de sí mismos. La gente necesita un líder que pueda darle ambas cosas: apoyo y límites, para mantener el caos a raya. Si eres capaz de darles eso, te seguirán… y ahí es donde entro yo.

Conclusión: ¿Todo una obra de Sony?

Todo podría tratarse de una broma, un easter egg en toda regla si no fuera porque Sony podría estar detrás de todo este tinglado. Y es que la empresa japonesa es distribution partner de Netflix y una de las accionistas de la compañía. A su vez tiene las licencias de exclusividad de las franquicias God of War y Killzone y es el máximo responsable de la saga Call of Duty. No contento con ello, Glenn Schofield, CEO de Sledgehammer (la compañía desarrolladora de Advance Warfare), admitió al diario Game Informer que “cuando vieron a Frank Underwood querían encarecidamente a alguien como él dentro de su videojuego”. En esa misma entrevista cuenta además que hubo un intercambio de correos con Danna Brunetti, uno de los productores de House of Card en el que barajaban la idea de incluir menciones de la serie en el videojuego y viceversa:

“I exchanged an email with his [producing partner Dana Brunetti] this week, saying, ‘Hey, what would it take to have Frank Underwood playing Advanced Warfare in season three of House of Cards?'”, Condrey says. “They’re like ‘Wow, that’s awesome.’ And we’re like, ‘That’s awesome!’ Because imagine bringing fans full circle there to see that. I mean how awesome would that be? Wouldn’t it just be the craziest thing ever just to go like, ‘Hollywood meets Silicon Valley meets Hollywood.’ If we can pull that off.”

  Por último, el propio Kevin Spacey ha reconocido en diferentes medios como The Guardian el parecido entre ambos personajes. O como apunta el diario TIMES, que afirma que la única diferencia entre Underwood y Irons es que éste último “carece de ese acento suereño” tan propio del congresista. Como comentábamos al principio el product placement argumental es un recurso cada vez más utilizado. Éste en concreto probablemente sea una manera de intentar cruzar la promoción de productos de una manera inteligente con el fin de atraer nuevos nichos de mercado. Tengamos en cuenta que el público consumidor de series de ficción cada vez difiere menos del público gamer, sobre todo cuando, llegados a este punto, la única diferencia entre ambos es la posibilidad de tomar decisiones dentro de la trama. Sea o no una estrategia de Sony para dar visibilidad a una saga bélica cada vez más criticada, los usuarios han experimentado un VALLEY NO SE QUÉ, que básicamente se traduce en que el hiperrealismo experimentado en los entornos digitales hasta el punto de llegar a confundir lo real y lo ficticio causa rechazo. En cualquier caso después de este artículo tanto la saga como la serie e incluso el propio Kevin Spacey tendrán (aun más si cabe) mi máxima atención. Y eso ya es señal de éxito. O dicho de otra manera. Como decía Oscar Wilde, “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.”

By | 2016-10-19T18:09:29+00:00 mayo 11th, 2015|COMUNICACIÓN|0 Comments

About the Author:

Leave A Comment