Lo que el periodismo nos dio: El amor entre el micrófono y la pluma

Digamos que es poco habitual que en un blog como este, que intenta convertirse en algo profesional se encuentre una entrada como esta. Pero es que, ¿qué pasa cuando es la profesión la que intermedia en lo personal y une dos caminos aparentemente tan opuestos? El periodismo bebe de la pasión en muchos aspectos y a veces, tanta pasión…

Tras los micrófonos hay personas, voces deambulantes que recaban en el interior de las mentes. Tras las firmas escritas nos emocionamos leyendo una sucesión de líneas continuas que nos estremecen o nos hacen replantearnos cosas de las que jamás habríamos dudado. Cuando esa sensación navega por todo nuestro cuerpo hasta llegar a un punto y final es cuando surge una chispa y luchamos por poner nombre y apellido a cada párrafo.

 

Y ahí la conocí.

 

Nos conocimos haciendo lo que más nos gusta. Mientras sobre la mesa cruzábamos voces y escaleta bajo el pupitre habían caricias y caretas. Ella recitaba sus noticias y yo le proponía reportajes sobre mi colchón. Utilizábamos las cortinillas no para cambiar la sección sino para mantener en secreto lo que nos decíamos al oído. Y así, entre programa y programa; sección y sección… hicimos de la parrilla diaria nuestra propia vida. Nos quisimos. Nos queremos. No nos hace falta más título para nuestro programa que el que preside este post. Ahora que hemos terminando nuestra primera temporada hemos visto que los datos de audiencia son abismales: millares de besos y caricias y unas expectativas muy altas para muchas más temporadas.

Mientras el mundo se vuelve loco nuestros titulares seguirán abarcando que hemos atentado contra nuestros cuerpos a base de mordiscos y palabras secretas. Saldremos de la Unión Europea si alguien se atreve a ponernos trabas al tocarnos y aunque la Ley Mordaza esté ya en vigor seguiremos manifestándonos nuestro amor con los gritos más salvajes que jamás se hayan escuchado.

En definitiva y ahora que me encuentro lejos de casa es cuando escucho en mi interior cada momento vivido. Y me propongo, bajo el recuerdo que supone la nostalgia de no poder hacerlo en este tiempo, seguir escribiendo historias. Para poder vivirlas. Para poder contarlas.

By | 2016-10-19T18:09:29+00:00 junio 30th, 2015|COMUNICACIÓN, EGO|0 Comments

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